martes, 8 de septiembre de 2015

4º día Miércoles 12 de Agosto 2.015

El viaje hasta Marrakech en tren nocturno, compartimento con 4 literas, fue una decisión que tomamos porque de esta forma ahorrábamos un día. Es decir aprovechábamos las horas que hubiésemos dormido en un hotel, para desplazarnos desde Tánger a Marrakech y llegar allí a las 8:30 h de la mañana con lo cual aprovechábamos todo un día.
El viaje fue muy cómodo. La 4ª litera no se ocupó con lo cual tuvimos todo el compartimento para nosotros solos. Cenamos tranquilamente y dormimos hasta llegar al destino. Cuesta unos 35 € por persona y el horario es : salida de Tánger (Gare Ville Tánger) a las 21:55 y llegada a las 8:30.
Más información.
                                                        Estación de tren de Tánger

                                                              Llegada a Marrakech

Cuando llegamos a Marrakech, cogimos un taxi, en dirección al Hotel Riad VIVA. Este se encuentra dentro de la Medina y por lo tanto el taxi nos dejó fuera de las murallas, en la puerta más cercana (Bab Jdid), ya que pasar por esas callejuelas con coche es harto complicado.
Llegamos y mientras nos preparaban la habitación nos dieron un pequeño desayuno, que no nos entraba en el precio pagado, pero que tuvieron la gentileza de servirnos. No es por hacer publicidad, pero el Riad VIVA, fue todo un acierto. Es como un oasis dentro de las callejuelas que hay para llegar. Es impensable cuando estás fuera imaginarte la belleza, paz y confort que hay dentro. La decoración, el servicio, la limpieza, etc es inmejorable. El único pero sería el desayuno. Es un desayuno normal solo que al venir del bufet del hotel de Tánger se notaba la diferencia. Son solo 7 habitaciones y una terraza con una piscinita que es como un jacuzi, pero que sirve para relajarse y repito, las vistas de la terraza, de lujo.

      Si, aunque no lo parezca detrás de estos callejones está este palacio Riad Viva.












Uno de los servicios que ofrecen es el de un guía oficial. Lo cogimos solo por tres horas, pero fue un pequeño fiasco. Hicimos una pequeña reunión en recepción, donde el Sr. guía nos explicó el programa. Ya de entrada nos dijo que debido al calor allí fuera, más de 42 grados, sería mejor coger un taxi. Luego descubrimos que no era para tanto la distancia y que nos podríamos haber ahorrado ese dinero. Ya en el recorrido, nos dimos cuenta que las explicaciones eran escasas, rápidas y que el sr. no estaba mucho por la labor. Nos contaba 4 historias, nos daba tiempo libre para visitar los sitios, mientras él se sentaba tranquilamente resguardado del calor. Pero lo peor es que en la visita por el zoco, nos paró en una tienda de muebles y alfombras. Enseguida se nos enganchó el dueño que nos decía que podíamos mirar sin compromiso, pero no paraba de dar la lata. No compramos nada evidentemente. Luego 4 explicaciones sobre el barrio judío y acabamos en una herboristería de un conocido suyo. Ésta por lo menos fue una visita interesante, el chico explicaba muy bien y aún compramos algunos productos. Cuando salíamos nos insinuó una tienda de productos de piel, y ahí se colmó nuestra paciencia. Le pagamos y lo despachamos. Seguiríamos con nuestras guías de papel y planos.
La visita con el guía fue la siguiente:

Palacio Bahía :


El Palacio de la Bahía está situado en la medina de Marrakech por el borde norte del distrito Mellah o barrio judío. Aunque las fechas exactas de la construcción del palacio se desconocen, el edificio estaba en uso entre 1859 y 1873 y se terminó en 1900. El palacio fue construido en dos etapas por dos hombres diferentes, un padre e hijo quien ha servido en grandes visires alauita Cherifian. La primera parte del palacio, conocido como Dar Si Moussa, fue construido entre 1859 y 1873 por Si Moussa, visir del sultán Sidi Mohammed ben Abd al Rahman (. Reg 1859-1873) se graduó. Entre 1894 y 1900, la segunda fase de la construcción fue dirigida por el hijo de Si Moussa Ba Ahmed, gran visir del sultán Mulay Abd al-Aziz (. Reg 1894 hasta 1908).
El complejo del palacio fue construido por partes como áreas de tierras adicionales gradualmente han sido puestos a disposición por parte de sus visires sultanes. Debido a la naturaleza del aditivo en el proceso de diseño, el plan es muy irregular y no hay ejes continuos, elevaciones principios ordenadores unificadas o coherentes. El palacio es bastante grande y abarca cerca de ocho hectáreas en el proyecto consisten en una serie de jardines amurallados, pabellones y edificios de la corte a diferentes escalas.

Aunque la huella del palacio no es el mismo rectángulo, su tamaño se puede estimar como 340 metros de longitud en el punto más largo a lo largo de su eje este-oeste, y entre 45 y 95 metros de ancho a lo largo del la mayor parte de su eje norte-sur. El eje norte-sur del palacio se volvió dieciocho grados hacia la izquierda desde el meridiano norte-sur. Esto no incluye una rectangular suelta de más de 60 metros de ancho de este a oeste y 80 metros al norte a lo largo del sur, junto a la parte principal del complejo, cerca del extremo sur del centro.

La parte más antigua del palacio Dar Si Moussa, con un patio en el norte del complejo, y un jardín central con varias fuentes y cipreses, naranjos, jazmines y árboles de plátano. Dos habitaciones ricamente decoradas, cubiertas con baldosas de cerámica rodean este exuberante jardín, que contienen inscripciones que datan de la construcción de esta parte del palacio de Dar 1867. Si Moussa es sólo una pequeña parte de todo el complejo Palacio de la Bahía, pero es notable por su refinado acabado y decoración de un encantador ambiente pastoral.

Las nuevas partes del palacio fueron construidos por Ba Ahmed, con la intención de superar los logros de su padre Si Moussa. Ba Ahmed fue apartado añade continuamente después de la sección del palacio, la creación del esquema complejo e irregular del complejo final. Ba Ahmed al -Hajj alistó arquitecto Muhammad bin al Makki Misfiwi para diseñar y decorar los apartamentos grandes adiciones al palacio. Muhammad bin Makki trabajó previamente en Andalucía, España y decorativos motivos, materiales y arabescos se pueden ver en la artesanía de la decoración del palacio después.

Uno de los mejores elementos del Palacio de la Bahía es el gran patio de mármol, construida entre 1896 y 1897. El tribunal mide 30 metros de ancho a lo largo de su eje norte-sur y 50 metros de longitud a lo largo de su eje este-oeste. Se divide en cuadrantes por vías azulejos azulejos multicolores o loza vidriada, de una forma sencilla de tablero de ajedrez. Cada cuadrante está pavimentado con mármol blanco de trazo fino entre cada azulejos gran losa de mármol. En la intersección de caminos zellige en el medio del patio es una gran fuente rectangular, azulejos anchura igual a caminos en cada lado, con una piscina redonda más pequeña en su centro. El patio está rodeado de galerías al aire libre del techo azulejos de cerámica verde. Los arcos que soportan los lados interiores tienen galerías de amarillo y azul, pantallas cerámicas brillantes -Dessus insertar sus impuestos. Estas pantallas incorporan escultura planta en el estilo tradicional andaluz.

Los materiales para decorar el Palacio Bahia vinieron de todo el norte de África. Mármoles fueron traídos de Meknes que fueron probablemente originalmente extraídos Carrera, Italia, y puede haber sido decoradas con anterioridad el Palacio de Moulay Ismail (1672) o el palacio Badi Palace en Marrakech (1578-1594). Cedar para techos pintados de los apartamentos del palacio fue encargado a la región medio-Atlas y baldosas de terracota vidriada vinieron de Tetuán. Artesanos de todo el norte de África y Andalucía fueron utilizados en la construcción del palacio.

Ba Ahmed era un visir muy rico y poderoso cuya fortuna fue envidiada por el propio sultán. Apenas unas horas después de la muerte de Ba Ahmed en 1900, el sultán Mulay Abd al Aziz ordenó la búsqueda del Palacio de la Bahía para recoger su magnífico mobiliario y materiales decorativos. Mientras que muchos de la decoración opulenta del palacio se perdió durante esta incursión, partes del palacio se salvaron y mantuvieron su rica decoración. El patio y vecinos apartamentos mármol pavimentada sobrevivieron intactas y sigue siendo un ejemplo de la antigua grandeza del complejo Palacio de la Bahía.



El Palacio de la Bahía se ha mantenido bien durante el último siglo por el gobierno marroquí y se utiliza actualmente para recibir a dignatarios extranjeros. Una parte del palacio está ocupado por el Ministerio de Cultura de Marruecos.








Las Tumbas Saadiens:

Las tumbas saadíes de Marrakech datan de los tiempos del sultán Áhmad al-Mansur (1578-1603). Las tumbas fueron descubiertas en 1917 y restauradas por los servicios de Bellas Artes. Las tumbas son, por su bella decoración, una de las mayores atracciones para los visitantes de Marrakech.
El mausoleo comprende los restos de unos sesenta miembros de la Dinastía Saadí, entre los cuales están los de Áhmad al-Mansur y su familia.
El edificio está compuesto por tres habitaciones. La más famosa es la de las doce columnas, que contiene la tumba del hijo de Áhmad al-Mansur. La estela está elaborada en madera de cedro y estuco. Los monumentos están hechos de mármol de Carrara.
Fuera del edificio se dispone un jardín con las tumbas de los soldados y sirvientes






La plaza es de grandes dimensiones y está rodeada por todos los lados, menos por uno, por la medina repleta de zocos clasificados por su actividad principal. En los bordes de la plaza se han establecido un buen número de cafés, como el café Francia, y restaurantes de todas las categorías, que abren sus terrazas hacia el espectáculo que se forma en esta monumental escena.
Todo en Marrakech gira en torno a Jamaa-el-Fna. Miles de personas se dan cita en este espacio público llenándolo de color, cultura y negocio. Contadores de cuentos, maestros exponiendo sus enseñanzas, encantadores de serpientes, danzantes, dentistas, vendedores de zumos de fruta, acróbatas, escritores de cartas, aguadores... un infinito número de actividades y personas que se juntan y van abarrotando la plaza y sus callejeas adyacentes según va llegando la noche.
Los puestos de comida especializados, cada cual en su hacer, inundan con la noche una parte de la plaza, que queda iluminada por cientos de lucecitas e inundada de humo con multitud de olores.
En el año 2001 la Unesco proclamó e inscribió en 2008 El espacio cultural de la Plaza Jemaa el-Fna en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
En el año 2011 un atentado en uno de los cafés que rodean la plaza dejó un saldo de 14 muertos (11 turistas extranjeros y 3 marroquís) y 20 heridos. De todas formas tampoco es para asustarse, porque tal como está el panorama actualmente, eso te puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. 


Lo que más nos impresionó al principio es como hay que jugarse el tipo para cruzar entre los coches. Allí no para nadie. Es un caos total. Este video es una pequeña muestra y en un sitio donde tampoco había tanto tránsito.





Cuando llega la noche, la plaza se transforma. El gentío es total. Impresiona bastante. El antes mencionado Café-Restaurant-Hotel Francia tiene una terraza que es uno de los lugares ideales donde ver todo este ambiente.


Atravesando la Plaza entramos en el Zoco. Aquello es ya el no va más. La palabra zoco, souk en árabe, designa 'un gran desorden' y podriamos pensar que el término es más que acertado para definir esta zona tan efervescente y ruidosa donde nada parece seguir ninguna regla. Sin embargo, los zocos fueron desde siempre mercados muy ordenados que respondían a una organización social y geográfica de diferentes corporaciones de artesanos, vigente aún hoy después de más de ocho siglos de existencia. Te cogen del brazo hasta dentro de las tiendas. Hay que ponerse firmes, siempre con la sonrisa en la boca, pero decir que no, si realmente no te interesa entrar.
Este enlace os irá muy bien para moveros por el Zoco de Marraquech. Es de todo un experto.

Comida:

Ya no podíamos más y después de muchas vueltas decidimos comer. Gran problema. No queríamos ir al sitio típico de guiris, caro y de poca calidad. Lo encontramos por casualidad. Dando vueltas y vueltas por las callejuelas de la medina. Un poco perdidos, agotados, sedientos y hambrientos. Hartos de que te cojan del brazo y te digan "mejor comida, mejor sitio" y te encuentres ya sentado con un plato delante. No fue así. Roti D'or es un sitio pequeñito pero con mucho encanto. El chaval que lo lleva, siempre con una sonrisa en la boca es súper amable y servicial. Su madre una excelente cocinera. Platos abundantes y bien cocinados. Mezcla de comida árabe con un toque de mejicana. ¿Raro? puede, pero delicioso. Raciones generosas y precio muy, pero que muy razonable. Encima con wifi abierto y te deja cargar el móvil. Y el té helado con menta, resucita a un muerto. Fuimos dos días seguidos y se lo recomendamos a todo el mundo.  Mirar este enlace.



Cansados porque la verdad habíamos empezado a caminar a las 10 h. de la mañana y eran casi las 17h. decidimos volver al Riad. De camino vimos de lejos la Kutubia, que mañana visitaríamos más de cerca. Por cierto a la vuelta nos pilló una ventolera, una especie de tormenta seca que venía del desierto y que hacía que entendieses por qué a veces se tapan la cara con pañuelos. No veas como pica esa arenilla que vuela.


En el hotel, un relax en la piscina, descanso y por la noche nos volvimos a la plaza Jemaa-el-Fna, para cenar. Por cierto cenamos de guiri total, en una puesto de la plaza. Suerte que encontramos una encantadora pareja de Barcelona y que el chico era de Asilah, hablaba árabe y no nos timaron gracias a sus traducciones y consejos.
Mañana será el final del viaje, pero como el avión para Barcelona sale a última hora de la noche, tendremos todo el día para aprovecharlo a tope.









lunes, 7 de septiembre de 2015

5º día Jueves 13 Agosto 2.015

Levantarse después de dormir bien con una temperatura ideal gracias al aire acondicionado, sentarse a desayunar con pajaritos alrededor y sentir el sonido de la fuente central del Riad, es como de ensueño.

Una vez repuestas las fuerzas, emprendemos el que será nuestro 2ª y último paseo, (o penúltimo, nunca se sabe), por Marrakech.

Volvemos a la medina, a las callejuelas del Zoco con tiendas de todo tipo, para ultimar las compras de regalitos y souvenirs. Al cruzar la Plaza de Jemaa el Fna, nos damos cuenta de la diferencia de ambiente entre el día y la noche. De todas formas por muchas veces que recorras estos lugares cada vez les encuentras nuevos encantos.


Saliendo de este enjambre, decidimos visitar la parte nueva de Marraquech, fuera de la amurallada medina.

1.- Emprendemos el recorrido acercándonos por la plaza Jemaa el Fna hasta la Mezquita Koutubía

Sin duda es el monumento más representativo de Marrakech, su alminar está coronado por tres bolas de bronce; qué según cuenta la historia (leyenda) antiguamente estaban hechas del oro resultante de fundir todas las joyas de una de las esposas del califa Al-Mansur en castigo por romper el ayuno del Ramadán.
La Koutubia es una de las más bellas mezquitas del occidente musulmán. De origen almohade y estilo hispano morisco, está formada por una nave central ancha y dieciséis naves paralelas. En su interior destacan los capiteles y el bello artesonado.
Domina el palmeral y la coronan cuatro esferas de bronce alcanzando los 77 metros de altura. Considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco, la restauración de esta torre, el monumento histórico más famoso de Marraquech, se incluye dentro de un proyecto más amplio de recuperación de la plaza Jemaa el Fna.
El minaretefinamente decorado, es el símbolo de la ciudad y se asemeja a la Giralda de Sevilla


2.- Luego nos dirigimos al centro moderno de Marrakech, conocretamente la zona conocida como Gueliz.

Paseando por la Av Mohamed V pasamos por el Ayuntamiemto (Hôtel de ville) y salimos del recinto amurallado por la Puerta Bab Nikob. 




La primera plaza que nos encontramos es la Pl. de la Liberté. Ya se nota un ambiente totalmente distinto a todo lo recorrido hasta ahora. Seguimos por la Avda. Mohamed V y llegamos a la Place du 16 de Novembre. Aquí si que el ambiente es totalmente europeo. McDonald’s, Zara, Mango, Vogue, etc.






Allí es el momento de hacer un descanso y elegimos la terraza de un local muy moderno, con vaporizadores para poder soportar los 42º a la sombra. Se llama 16 Café, por estar en el nº 16 de dicha plaza. Evidentemente los precios no tienen nada que ver con los de 1 km abajo, en la medina, pero merece la pena. Después de 5 días regateando hasta para comer, sentarte tranquilamente y que te traigan la carta y luego te den un ticket desglosado de todo lo que has consumido, se agradece. El sitio es muy recomendable, tanto el interior como la terraza. 


Desde 16 Café, seguimos por la Rue des Nations Unies y giramos a la izquierda por la Avd. Moulay Abdallah y ya se ven los Jardines y el Museo de Arte Bereber.


Destacar que el precio de los jardines es bastante elevado teniendo en cuenta el contexto económico general del país. Son 70 DH (7 €) por persona más 30 Dh si quieres ver el Museo. No llegamos a entrar.

4.- Decidimos volver caminando a la Medina y entrar por la parte norte que no habíamos visitado, por la puerta Bab Boussoufa. Por el camino se nos "acopló" un señor, que dijo que nos había visto hacía rato en el Café 16, que él trabajaba allí y nos había reconocido. Hasta aquí era  posible y razonable. Que él volvía a su casa y que nos recomendaba visitar la Mezquita Sidi Ghalem, que ese día la entrada era libre incluso para los no musulmanes. Aquí ya algo no cuadraba. Que si queríamos nos acompañaba. Ay¡ amigo igual lo hacía de buena fe, pero ya nos pillaba muy "escaldados", con lo cual le despedimos amablemente diciéndole que estábamos cansados y que volvíamos al hotel.
De todas formas cuando se alejó y por si sonaba la flauta, decidimos investigar sobre esa mezquita. Callejeando por sitios un tanto arriesgados para turistas, callejones con pocos o ningún guiri, chiquillos pidiendo todo el rato, etc. llegamos por fin a la mezquita SIDI GHALEN. 






Evidentemente nos había tomado el pelo. Allí solo entraban ellos. Además apostados en la mezquita parecía que se concentrasen todos los inválidos, ciegos, tullidos y mendigos de Marrakech. Visita rápida, 4 fotos y salir de allí nos sin antes de discutir con uno que se convirtió en "guía" sin haber mediado palabra con él. Él si que hablaba, nos daba todo tipo de explicaciones, nosotros le ignorábamos, como si no estuviese. Y al final cuando vio que nos pirábamos, pretendía su sueldo. Que cansinos, chicos.



Seguimos y nuestro próximo objetivo era una fuente del siglo XVI o XVII, llamada Chrob ou Chouf, cerca de la Madrasa Ben Youssef y del Museo de Marrakech.
La encontramos casi de casualidad, la zona es bastante intimidante , casi ni nos atrevemos a sacar el móvil para las fotos. El Barrio es uno de los más auténticos y está un poco alejado de la marea de turistas. Por eso mantiene su encanto, seguramente en sus días era mucho más hermosa, hoy mantiene un poco de la charme de lo que fue. La fuente Chrob o Chouf data de la época de los Saadíes.  La caligrafía tallada en la madera de la fuente es andaluza, muy parecida a la de la fuente Mouassine.

La Fuente invita al viandante a « beber y a admirar » porque es eso lo que significa su nombre « Chrob ou Chouf ». Esta fuente Saadí es considerada patrimonio cultural mundial por la UNESCO desde 1985.



Ya agotados, decidimos volver a comer en Roti d'Or, el mismo sitio que el día anterior. Y de vuelta al Riad, donde descansaríamos un poco y a ser posible nos daríamos un bañito en la piscina, para luego esperar el taxi que nos llevase al aeropuerto de vuelta a Barcelona.
Caminando de vuelta, seguíamos observándolo todo. Allí nunca puedes quitarle el ojo a nada. Y nos encontramos con un Riad de nombre bien curioso, al menos para los españoles que por allí pasábamos. Fijaos en la foto de abajo, el nombre del 1r Riad. Si señor, ChiChi.



Llegando al Riad, a pesar de no tener ya la habitación nos dieron todo tipo de facilidades y nos permitieron usar la piscina y demás servicios. Fue un gran despedida de nuestro viaje a Marruecos. La añoranza y y emoción me dura aún hoy pasados varios meses, sobre todo al hacer este blog.





Aeropuerto de Marrakech:



Nos quedaron muchas cosas por ver, evidentemente. Sobre todo las excursiones del Palmeral, con sus paseos en camellos o los bellos pueblos de alrededor como OURIKA (preciosas cascadas) o STIFATMA, etc. Pero eso hubiese sido para estar 3 o 4 días más. De todas formas por si os interesa ésta puede ser una buena y completa guía de viaje a Marrakech.

Y como foto de despedida quiero poner laque hice tumbado desde una de las hamacas del Riad, en un atardecer.