Levantarse después de dormir bien con una temperatura ideal gracias al aire acondicionado, sentarse a desayunar con pajaritos alrededor y sentir el sonido de la fuente central del Riad, es como de ensueño.
Una vez repuestas las fuerzas, emprendemos el que será nuestro 2ª y último paseo, (o penúltimo, nunca se sabe), por Marrakech.
Volvemos a la medina, a las callejuelas del Zoco con tiendas de todo tipo, para ultimar las compras de regalitos y souvenirs. Al cruzar la Plaza de Jemaa el Fna, nos damos cuenta de la diferencia de ambiente entre el día y la noche. De todas formas por muchas veces que recorras estos lugares cada vez les encuentras nuevos encantos.
Saliendo de este enjambre, decidimos visitar la parte nueva de Marraquech, fuera de la amurallada medina.
1.- Emprendemos el recorrido acercándonos por la plaza Jemaa el Fna hasta la Mezquita Koutubía:
Sin duda es el monumento más representativo de Marrakech, su alminar está coronado por tres bolas de bronce; qué según cuenta la historia (leyenda) antiguamente estaban hechas del oro resultante de fundir todas las joyas de una de las esposas del califa Al-Mansur en castigo por romper el ayuno del Ramadán.
La Koutubia es una de las más bellas mezquitas del occidente musulmán. De origen almohade y estilo hispano morisco, está formada por una nave central ancha y dieciséis naves paralelas. En su interior destacan los capiteles y el bello artesonado.
Domina el palmeral y la coronan cuatro esferas de bronce alcanzando los 77 metros de altura. Considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco, la restauración de esta torre, el monumento histórico más famoso de Marraquech, se incluye dentro de un proyecto más amplio de recuperación de la plaza Jemaa el Fna.
El minarete, finamente decorado, es el símbolo de la ciudad y se asemeja a la Giralda de Sevilla
2.- Luego nos dirigimos al centro moderno de Marrakech, conocretamente la zona conocida como Gueliz.
Paseando por la Av Mohamed V pasamos por el Ayuntamiemto (Hôtel de ville) y salimos del recinto amurallado por la Puerta Bab Nikob.
La primera plaza que nos encontramos es la Pl. de la Liberté. Ya se nota un ambiente totalmente distinto a todo lo recorrido hasta ahora. Seguimos por la Avda. Mohamed V y llegamos a la Place du 16 de Novembre. Aquí si que el ambiente es totalmente europeo. McDonald’s, Zara, Mango, Vogue, etc.
La primera plaza que nos encontramos es la Pl. de la Liberté. Ya se nota un ambiente totalmente distinto a todo lo recorrido hasta ahora. Seguimos por la Avda. Mohamed V y llegamos a la Place du 16 de Novembre. Aquí si que el ambiente es totalmente europeo. McDonald’s, Zara, Mango, Vogue, etc.
Allí es el momento de hacer un descanso y elegimos la terraza de un local muy moderno, con vaporizadores para poder soportar los 42º a la sombra. Se llama 16 Café, por estar en el nº 16 de dicha plaza. Evidentemente los precios no tienen nada que ver con los de 1 km abajo, en la medina, pero merece la pena. Después de 5 días regateando hasta para comer, sentarte tranquilamente y que te traigan la carta y luego te den un ticket desglosado de todo lo que has consumido, se agradece. El sitio es muy recomendable, tanto el interior como la terraza.
3.- Jardin Majorelle.
Desde 16 Café, seguimos por la Rue des Nations Unies y giramos a la izquierda por la Avd. Moulay Abdallah y ya se ven los Jardines y el Museo de Arte Bereber.
Destacar que el precio de los jardines es bastante elevado teniendo en cuenta el contexto económico general del país. Son 70 DH (7 €) por persona más 30 Dh si quieres ver el Museo. No llegamos a entrar.
4.- Decidimos volver caminando a la Medina y entrar por la parte norte que no habíamos visitado, por la puerta Bab Boussoufa. Por el camino se nos "acopló" un señor, que dijo que nos había visto hacía rato en el Café 16, que él trabajaba allí y nos había reconocido. Hasta aquí era posible y razonable. Que él volvía a su casa y que nos recomendaba visitar la Mezquita Sidi Ghalem, que ese día la entrada era libre incluso para los no musulmanes. Aquí ya algo no cuadraba. Que si queríamos nos acompañaba. Ay¡ amigo igual lo hacía de buena fe, pero ya nos pillaba muy "escaldados", con lo cual le despedimos amablemente diciéndole que estábamos cansados y que volvíamos al hotel.
De todas formas cuando se alejó y por si sonaba la flauta, decidimos investigar sobre esa mezquita. Callejeando por sitios un tanto arriesgados para turistas, callejones con pocos o ningún guiri, chiquillos pidiendo todo el rato, etc. llegamos por fin a la mezquita SIDI GHALEN.
Evidentemente nos había tomado el pelo. Allí solo entraban ellos. Además apostados en la mezquita parecía que se concentrasen todos los inválidos, ciegos, tullidos y mendigos de Marrakech. Visita rápida, 4 fotos y salir de allí nos sin antes de discutir con uno que se convirtió en "guía" sin haber mediado palabra con él. Él si que hablaba, nos daba todo tipo de explicaciones, nosotros le ignorábamos, como si no estuviese. Y al final cuando vio que nos pirábamos, pretendía su sueldo. Que cansinos, chicos.
Seguimos y nuestro próximo objetivo era una fuente del siglo XVI o XVII, llamada Chrob ou Chouf, cerca de la Madrasa Ben Youssef y del Museo de Marrakech.
La encontramos casi de casualidad, la zona es bastante intimidante , casi ni nos atrevemos a sacar el móvil para las fotos. El Barrio es uno de los más auténticos y está un poco alejado de la marea de turistas. Por eso mantiene su encanto, seguramente en sus días era mucho más hermosa, hoy mantiene un poco de la charme de lo que fue. La fuente Chrob o Chouf data de la época de los Saadíes. La caligrafía tallada en la madera de la fuente es andaluza, muy parecida a la de la fuente Mouassine.
La Fuente invita al viandante a « beber y a admirar » porque es eso lo que significa su nombre « Chrob ou Chouf ». Esta fuente Saadí es considerada patrimonio cultural mundial por la UNESCO desde 1985.
Ya agotados, decidimos volver a comer en Roti d'Or, el mismo sitio que el día anterior. Y de vuelta al Riad, donde descansaríamos un poco y a ser posible nos daríamos un bañito en la piscina, para luego esperar el taxi que nos llevase al aeropuerto de vuelta a Barcelona.
Caminando de vuelta, seguíamos observándolo todo. Allí nunca puedes quitarle el ojo a nada. Y nos encontramos con un Riad de nombre bien curioso, al menos para los españoles que por allí pasábamos. Fijaos en la foto de abajo, el nombre del 1r Riad. Si señor, ChiChi.
Llegando al Riad, a pesar de no tener ya la habitación nos dieron todo tipo de facilidades y nos permitieron usar la piscina y demás servicios. Fue un gran despedida de nuestro viaje a Marruecos. La añoranza y y emoción me dura aún hoy pasados varios meses, sobre todo al hacer este blog.
Aeropuerto de Marrakech:
Nos quedaron muchas cosas por ver, evidentemente. Sobre todo las excursiones del Palmeral, con sus paseos en camellos o los bellos pueblos de alrededor como OURIKA (preciosas cascadas) o STIFATMA, etc. Pero eso hubiese sido para estar 3 o 4 días más. De todas formas por si os interesa ésta puede ser una buena y completa guía de viaje a Marrakech.
Y como foto de despedida quiero poner laque hice tumbado desde una de las hamacas del Riad, en un atardecer.




Me ha encantado leer el relato de vuestro viaje a Marruecos... como si lo hubiera hecho yo, he pasado las calles y lugares que tantas veces había recorrido, como la calle Libertad y la Place de France con el Café Paris !!! No me extraña que aún te queden emocionados recuerdos. !! Gracias por compartirlo. Un abrazo.
ResponderEliminarUn beso muy fuerte Mª Antonia
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